Las noticias que hoy nos rodean (09 de octubre del 2008) nos llenan de preocupación. A nivel nacional vuelve a aparecer lo de siempre... los escándalos de corrupción, los manejos de los fondos publicos, la ansiedad de justicia, la prepotencia. A nivel internacional está la crisis financiera global y el resurgimiento de la vieja discusión sobre la vigencia del liberalismo, quea su vez repercuten en nuestro país, pues reclamos de todo tipo se están produciendo en nuestra sociedad.
Por lo primero, mucha gente adopta una actitud negativa de aceptación manifestado en la resignación por lo que está sucediendo, que esas son las formas de salir adelante en la sociedad, y que si no se es parte de ello no habrá éxito en la vida. Alguno me dirá, "oye, ese no es tu problema". Pero si bien no es mi problema, no se da cuenta de lo que está ocasionando en otras personas que si tienen esperanza de que se puede hacer algo por el país.
Pero ocurre que de todo ello, la gente se olvida y no se genera conciencia. O también ocurre que, como noticia, se tomaron las acciones del caso pero frente a la lentitud de algunas instituciones públicas, el caso pasa al olvido. De todo eso la gente está cansada y desde hace mucho tiempo. Aquí el tema es que en nuestro país se está reforzando el hábito de crear desesperanza.
Por lo segundo, ha tenido que ocurrir lo inesperado. La crisis financiera de una potencia mundial está afectando a otras, y los paises de latinoamérica sentirán algunos efectos. Sobre este tema surgirán las voces que denigrarán la globalización y otras que la defenderán. Más allá de ello, aquí hay dos temas importantes: los límites de una forma de actuación (el dejar hacer o dejar pasar) y la prudencia social.
Hace tiempo, en clases, escuchaba a mis profesores hablar del "caos" como una nueva forma de vivir en sociedad. Y no se trataba de un caos generado por movimientos sediciosos o revolucionarios, sino por la dinámica en que se estaba desenvolviendo el mundo. Veo que las nuevas generaciones se prepararon para recibir en sus vidas este nuevo estilo, y solo algunos lo vienen capeando como pueden. Pero lo que no nos advirtieron es que a este "nuevo orden social" nadie lo iba a ordenar. Es paradógico eh?
En los últimos diez años, en las universidades y en los institutos tecnológicos se ha estado forjando a la "generación emprendedora", valiente por apostar por el Perú y del cual tenemos varios ejemplos por seguir. Pero no se ha forjado a los que deben cumplir con el rol de dar orden a los patrones sociales, es decir personas que no solo se dediquen a analizar y a criticar sino a proponer nuevas formas de ordenar el pensamiento actual. Con ello no desmerezco a los pocos que lo vienen haciendo y a las instituciones que vienen generando centros de expresión (llámese simposiums, mesas de trabajo, seminarios, etc.), pero no parece ser suficiente. Como consecuencia de todo ello, la gente dejó de creer en las "palabras bonitas", y tal parece que se ha cansado de esperar a alguna persona que le ofrezca resultados a corto plazo. La pregunta es: en que o en quienes van a creer?, pues en ellos mismos, pero esto no hace más que generar más caos porque cada uno defenderá su propia verdad.
Yo creo que va siendo hora que de esa "generación emprendedora" aparezcan los que se sientan llamados a aportar en el orden de ideas. Gente que con la experiencia ganada se sienta animada a opinar y proponer nuevas formas de solución de los problemas. Gente que habiendo vivido y sufrido su éxito sepa rescatar lo bueno de las personas y que tenga la sapiencia y los buenos deseos de compartirlo y expresarlo. Se que no es fácil, pero ya debemos comenzar. Es un trabajo muy complejo y que demandará años. Espero que no se desanimen y a ver quien dice algo.
Por lo pronto, con esto, ya hay temas en varios tópicos y que podrían ser sobre institucionalidad, procesos administrativos, gobernabilidad, ideología, cultura política, administración pública, etc. de las que podemos compartir opiniones.
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